La suerte que tengo
El último artÃculo que publiqué en mi bitácoras me hizo darme cuenta de la suerte he tenido en mi vida…una de mis quejas más grandes hoy en dÃa es que no voy a tener un piano disponible cuando me gradúo de Middlebury. Esa no es una queja verdadera para nada—tengo mucha suerte para tener la familia y las oportunidades que tengo. Me siento culpable cada vez que veo a gente sin techo (a los cuales no estoy acostumbrado porque no hay ni en Middlebury ni en mi pueblo en Wisconsin) y en estos momentos quiero hacer más para la comunidad que ya hago. Me gustarÃa pensar que soy un buen ciudadano—trabajo con un niño de una familia mala en Vermont para ayudarle y quiero hacerme médico para poder ayudar a la gente con algo tan importante que su salud—pero yo sé que hay mucho más que podrÃa hacer. Mi problema es que mis emociones tienen vidas muy cortas: no puedo mantenerme enojado o culpable o triste para demasiado tiempo. Entonces olvido que habÃa visto a alguien en la calle que necesitaba mi ayuda, y por eso olvido a involucrarme en otras causas sociales, si me explico bien…Básicamente, necesito tener una experiencia muy fuerte para cambiar la manera en que pienso y para animarme ofrecerme más a los demás.
